Los psicólogos utilizan el término ‘Memoria Operativa’ para referirse a la habilidad que tenemos para guardar y manipular información por períodos cortos de tiempo es un sistema cognoscitivo responsable del almacenamiento temporal y la manipulación de información puede utilizase de manera flexible para apoyar las actividades cognoscitivas diarias que exigen el almacenamiento de información importante mientras se ejecutan otras actividades mentales relevantes, asignar una estructura sintáctica y semántica a una secuencia de palabra.
En el envejecimiento se realiza cambios los cuales presentan consecuencia en la memoria operativa, se experimenta una disminución en su capacidad de trabajo, hecho que impone limitaciones a la habilidad de las personas mayores para comprender o producir oraciones semántica complejas. Este proceso, dado el carácter lineal de la señal lingüística, exige que se mantengan activos en la memoria los resultados intermedios y finales de las computaciones que se realizan mientras el procesador va analizando secuencialmente las palabras de entrada y construyendo en línea las estructuras sintácticas y semánticas necesarias para la comprensión de la oración. En todo este proceso, los recursos operacionales de la memoria son indispensables. Lo mismo puede afirmarse en el caso de la producción de oraciones. Se requieren recursos de memoria sea para planificar el contenido o generar las ideas, mantener activas las representaciones gramaticales, fonológicas u ortográficas durante la codificación y mantener el control ejecutivo de todo el proceso.
En el envejecimiento se realiza cambios los cuales presentan consecuencia en la memoria operativa, se experimenta una disminución en su capacidad de trabajo, hecho que impone limitaciones a la habilidad de las personas mayores para comprender o producir oraciones semántica complejas. Este proceso, dado el carácter lineal de la señal lingüística, exige que se mantengan activos en la memoria los resultados intermedios y finales de las computaciones que se realizan mientras el procesador va analizando secuencialmente las palabras de entrada y construyendo en línea las estructuras sintácticas y semánticas necesarias para la comprensión de la oración. En todo este proceso, los recursos operacionales de la memoria son indispensables. Lo mismo puede afirmarse en el caso de la producción de oraciones. Se requieren recursos de memoria sea para planificar el contenido o generar las ideas, mantener activas las representaciones gramaticales, fonológicas u ortográficas durante la codificación y mantener el control ejecutivo de todo el proceso.
La hipótesis de una declinación de la habilidad de procesamiento sintáctico asociada a la disminución de la capacidad de memoria operativa ha recibido respaldo empírico de numerosos trabajos, especialmente los de Susan Kemper y su equipo (Cheung & Kemper, 1992; Kemper, 1987; Kemper, Greiner, Marquis, Prenovost & Mitzner, 2001; Kynette & Kemper, 1986). En esos estudios, los sujetos mayores obtienen tasas más bajas de desempeño que los jóvenes en tareas que requieren comprensión o recuerdo inmediato de oraciones de estructura sintáctica compleja. Se entiende por ello, por ejemplo, oraciones con incrustación múltiple o con incrustación a la izquierda, oraciones relativas objeto, oraciones agramaticales, oraciones ecuacionales, oraciones ambiguas y otras. Muestran también estos estudios una tendencia general de los mayores a producir oraciones gramaticalmente más simples cuando escriben o participan en conversaciones o son entrevistados. Estos resultados han sido interpretados como indicadores de esa declinación. En este contexto, la capacidad de la memoria operativa se ha medido de la manera tradicional usando básicamente la prueba de amplitud de memoria de Daneman y Carpenter (1980).
Hoy día, sin embargo, la hipótesis de la declinación sintáctica está en debate. Dos enfoques con distintas concepciones acerca de la memoria operativa compiten en el área: la llamada teoría de la capacidad o teoría de recurso único de memoria (Just & Carpenter, 1992; King & Just, 1991) y la teoría de los recursos de memoria divididos (Caplan & Waters, 1999). Nos referiremos brevemente a ambas.
El modelo de memoria verbal propuesto por Just y Carpenter (1992), muy cercano al ejecutivo central de Baddeley (1986), sostiene que la comprensión del lenguaje involucra recursos de procesamiento y almacenamiento, que una fuente única de recursos limitados sirve a ambas actividades y que hay diferencias individuales importantes en la capacidad funcional de la memoria operativa. La teoría predice que una capacidad de memoria operativa baja reduce los recursos disponibles para el procesamiento sintáctico haciéndolo menos eficiente. Empíricamente está avalada por correlaciones positivas entre medidas de capacidad de memoria y medidas de eficacia del procesamiento sintáctico (Daneman y Merikle, 1996). En el marco de esta teoría, se predice que la disminución de la capacidad de memoria debida al envejecimiento tendrá como consecuencia una pérdida en la habilidad de procesamiento sintáctico.
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